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i
i y
María Adela Bonavíta
Coneleacla
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19 3 8
f Ov^
Prólogo de Pedro Leandro Ipuche
PEDRO LEiíNDRO IFUCHE
PARA LA EDICION DE ESTE LIBRO
HAN DADO SU CONCURSO;
Caulos Sabat Ercasty, Emilio Oribe,
Pedro Leandro Ypuche, Luis Supervielle,
Susana Soca, Maruja Blanco de Mendilaharsu,
Sara Bollo, Adda Laguardia, Blas Genovese,
Luis Gil, Carlos Benvenuto, Fernando
Nebel, Eugenio Petit Muñoz, Humberto
Zarrilli, E. Abadíe Soriano, Antonio
N. Pascal, Alfredo de Sdhone, Adolfo
Montiel Ballesteros, Domingo Cayapa
Soca, Víctor Dotti, Alfredo Mario
Ferreiro, José Flores Sánchez, Juan M.
Filartigas, Juan Carlos Sabat Pebet,
Clemente Estable, Eafael Salguero,
Justo Manuel Aguiar.
Una intención 'providencial me ha traído algunos es-
píritus de tal calidad Intima, que a veces me asusto de ale-
gría, sintiéndolos conmigo.
No sé si merezco esto. Lo que sé deveras es que han ve-
nido a ayudarme en este viaje acendrado y vertido del Arte.
Voy a 'nombrar una de esas escasas realidades. Tengo
que hacerlo en el momento de este libro.
El poeta que van a oír aquí se llama María Adela Bo-
navita. Alma sufrida. Voz de la heroicidad Urica.
Me cuentan de ella que ha conocido trabajos, penurias
y enfermedades. Yo veo que los ha aprovechado.
Eso es el poeta: un oidor agradecido de su vida. ¡ Cuán-
tos artistas festejados he visto que no han tenido el coraje^
de escuchar su vida y convertirla en música nueva del
destino !
Conozcor poetas sabios que tocan los encantos de la prueba
mística sin haber cruzado por ella. Algunos son grandes.
Otros, hábiles.
Pero a esos grandes se les presentan los inmensos, los
desovados; los que canta'h con la seguA'idad genuina de los
trances.
¡Ah, éstos valen del todo ! En aquellos puede darse.
6
además del beneficio cultural, la adipino/ción. Estos la
consiguen ligada y pura.
Un hombre celeste de la antigüedad, de aquellos que
solía recordar Plotino, decía: Si tío hubiera 'pensamiento,
¿ cómo pensaríamos ?
Podemos acentuar ésto, y preguntar: Si no hubiera
POESIA, ¿ cómo se explicaría esta poetisa que es una
presencia de la realidad poética transverberada en la in-
dividualidad elegida?
Afirmación sacrificante de la Poesía, María Adela Bo-
navita es de la estirpe mágicamente res'uelta.
Los seres de esta filiación impresionan como aparición
instrumental; pero son más grandes cuando se les percibe
en lo que los mana y asegura: en esas zonas de anegamien-
to donde se mueven; en esas esencias que los mojan y armn-
cian como cosas hundidas en el misterio.
Un día recibí una carta turbulenta de Espinóla. Otro
poeta poderoso. — Acabo de encontrar una poetisa que me
parece enorme. Tengo miedo de equivocarme. I>ígame si
acerté . —
Asi me hablaba.
Me mandó unas cuantos poemas. Algunos indecisos,
aniñados. Pero venia un mensaje titulado m Patria miai^
que me conturbó de seriedad.
— Sí, hermano, — le contesté. — Es otro Ser qtie viene.
Y ¡ con qué heridas y con qué clamores ! Esa mujer ha
bebido el peligro y la claridad mística. Ayúdela. —
6
Después, verso por verso y como quien atraviesa la ad-
miración por la voz de un alma, la seguí conociendo.
Y aquí tenemos este libro que se llama «conciencia del
canto sufriente >>.
Los que sientan la poesía como un ejercicio íntimo, sa-
brán al leerlo que habla un alma; que esa alma « caída »
ha conseguido la conciencia de su destino, y que el drama
de esa conciencia, buscando la Patria de Dios, traspasa,
con gemido y fieh'e, el poemario.
La poesía de María Adela Boruivita atesora cierta di-
jiculiad hermética que en la poetisa es un caso birivamente
gaviado. ¡ Corona del merecimiento !
Viviendo su anillado anhelo metafísico, maneja sím-
bolos trascendentes, visibles casi de designio; padece asal-
tos, desolaciones, contactos de asomlrro y de iluminación;
impone pausas, audacias y ritornelos; mete su drama en
la naturaleza y el lenguaje hasta donde alcanza. .. y al
fin, su valentía se planta, erguida y jadeante, en la aluci-
nación de los imanes de Dios.
Ella se acuerda de haber estado cerca de El. Dice:
« Sus ojos son espejos de mi sombra
Lo recuerda siempre. Y lo llevct en el ansia reminiscente
del conseguimienio.
Una vez se despertó asustada en esta vida. Nació aquí.
Llamó a Dios como a Madre y Padre. Y la a/pretó una
mano de hueso. Estaba entre nosotros, « caída » en la
sombra.
Entonces se abordó del pedido que le hiciera a Dios al
éaer: el signo de luz, la muestra de ainoi'. Y la envolvió
7
el dolor. Y se le aparéció la conciencia. Y le saltó el canto.
Y empezó ese trabajo 7'edentor de la conciencia. La
conciencia es la peregrinación « sa/udosa » *que ha de rea-
lizar lo divino.
Despertada en la sombra^ sus clamores por la Luz Ori-
ginaria se oyen en todo momento.
Tina je suelta^ como raíz caliente, la arroja en cada ver-
so. El estrépito de una invasión (deciente lleva el corazón
de la poetisa, no hacia, sino para Dios.
Esa conciencia busca y llama. El corazón la anima como
un vigía infinito.
La somh'a es el chistido de Dios. Hay que responder.
Esta sombra es la sombra de Dios aquí, y la luz de Dios
allá. El recuerdo divino, de que está hecha la poetisa, la
ayuda a subir. Y le viene el júbilo del «tránsito», donde
ya casi se ve libre.
La conciencia de esta alma está apurando y anticipando
el conseguimiento drduo de las etapas. ¡ Verbo lastimado
de la Anticipación /
¡ Qué suave le será fundirse en la detención divina /
Seña de un alma en el verso, María Adela es de los poe-
tas que denuncian la identidad sustancial, conservando la
calidad marcada de su individualidad.
Asi, se parece a Poe en el sostenimiento desencarnado,
en el equilibrio metafísico y en el ritornelo fatídico; nos
recuerda a Novalis en los accesos de muerte en que se arries-
ga inevitablemente: nos trae una simpatía de enlaie con
Wordsworth, y nos roza el treno congojoso y fl ágelo de
Sabat. Nos hace pensar también en abiertos y atrevidos
8
poetas ingleses ^ue no quiero nominar, porque me fastidia
la estolidez de los agrupanombres.
Pero ella queda en sí como otro ser: parecida y real.
És una de las Victimas, en estado de vehemencia
confesional. Pertenece a la gran familia mística que si-
gue viva por entre el destino de la humanidad.
Clásica, clásica de verdad.
En el Arte es donde se dan la expresión sintonizada y el
ejercicio de la creación permanente. Han de concurrir
tres cosas para justificarlo: existencia de la susta7icia en
a/viso lírico de emanación, destino de expresión y momento
de la expresión.
Para conseguir ésto, el destinado tiene que purificarse
hasta provocar la fusión del entusiasmo lúcido.
La lucidez es difícil y responsable. Pero hay que for-
zarla, porque Dios es la fatalidad triunfal.
Cuesta, cuesta, cuesta. Pero se consigue.
Ifuestra poetisa lo sabe bien. Está empujada con el
vértigo acertador. Llegará.
Alma del frenesí de Dios: ya verán los hombres cómo
existen y valen tus drainas de la sombra viajante.
El destino de la conciencia divina en la sombra entraña
la misión tremenda de seguir.
Y el don de la conciencia sufriente es prenda costosa
de la Didzura Final.
Pedro Leandro Ipuche.
9
¡PATRIA MIA!
Dios mío ! . . . Desde que caí en esta Sombra
siento la nostalgia de tu Luz, pero apenas si
me es dado evocarte !
Cuando nací en esta Vida me envolvió la
Carne dolorosa y una mano de hueso me apretó
fuertemente porque pretendí elevarme hacia
Tí, dulce Patria lejana !
Hundida en este Cuerpo apenas si me es
dado evocarte ! . . .
Perdí mi Conciencia en esta Sombra y soy
como un Canto sufriente cuyo eco se traduce
en Dolor en la Carne y florece en este Verso
triste con que te rezo ! . . . .
. . . ^ ¡ Y sólo así me encuentro 1 . . . ; En la
Plegaria sollozante ! . . .
Perdí mi Conciencia en esta Sombra y soy
«orno una Estrella tembladora que clavara
11
sus dardos de luz en los nervios sombríos que me
envuelven ! . . . .
.... ¡ Y sólo así me encuentro ! . . . ¡ En el
estremecimiento doloroso !
Perdí mi Conciencia en esta Sombra y soy
como una Llama trémula que quemara la tris-
te Carne que me envuelve ! . . . .
. . .¡ Y sólo así me encuentro ! . . . ¡ En la
llaga tremenda ! . . .
¡ Dulce Patria mía que estás tan lejos ! ... .
A veces, me encarno de tal modo en la Som-
bra, que hasta llega a sentirse un Deseo infinito
la Carne dolorosa; y entonces, ¡ apenas Huma-
na !.. . siento la nostalgia de tu Serenidad . . .
y me asomo por las ventanas de mi Cárcel para
mirar al Ciel o buscando yo no sé qué semej anzas . . .
¡ pero se pierde en el Aire mi Deseo infinito ! . . .
. . .¡ Y sólo así me encuentro ! ... ¡En la
inutilidad desoladora del anhelo ! . . .
A veces, me encarno de tal modo en la Som-
bra, que hasta llega a sentirse un Deseo infini-
to la Carne dolorosa, y entonces, ¡ apenas Hu-
12
mana ! . . . busco en vano la Verdad que yo
sabía ... en la mano de hueso que me aprisio-
na ! ... ¡ Y me desmaya el Olvido, Dios mío ! . . .
. . .; Y' sólo así me encuentro ! . . . ¡ En el
supremo terror de la Ignorancia ! . . .
A veces, me encarno de tal modo en la Som-
bra, que hasta llega a sentirse un Deseo infi-
nito la Carne dolorosa, y entonces . . . ¡ apenas
Humana ! . . . busco en vano la Pureza que yo
tenía ... en esta corriente de Vida que me lleva
no sé a dónde ! . . . ¡Y me desmayo como una
flor de nieve en sus aguas tenebrosas y devo-
radoras ! . . .
. . .¡ Y sólo así me encuentro ! . . . ¡ En el
cruel desamparo de sus ondas mortales ! . . . .
¡ Apenas Humana ! ¡ Apenas Humana ! ¡ A-
penas Humana ! . . .
¡ Para poder evocarte. Dios mío ! . . . .
Tu hija te pidió, al caer, un Gesto de Amor,
un Signo de Luz, y el Dolor fué en la Cárcel
destinada, para que naciera así una Conciencia
al Canto sufriente ... a la. Estrella temblado-
ra .. . a la Llama trémula en la Sombra ! . . . .
¡ Gracias ! ¡ Gracias ! ¡ Gracias ! . . .
13
LOS MINEEALES
Yo he visto los Minerales
encerrados
en los ángulos helados
De la Inmovilidad !
La Curva no danza en ehos . . .
¡ Se cayeron
después del Baile primero
de los brazos giradores ! . . . .
¡ Y a danzarán !
¡ Ya danzarán !
Cuando entren al Arbol . . .
Cuando estén en el Hombre ...
ya vivirán !
¡ Ya vivirán alzados en Vida curva
; Sufrirán ! . . . .
I Sufrirán ! . . . .
14
Son reseiTa
Del Bien y del Mal
desenvueltos en el Arbol,
más desenvueltos en el Hombre ....
¡ Son reserva
qne el Alma aún no lia tocado ! . . . .
¡ vSon reserva
de la lucha tremenda del Bien y del Mal
EL ARBOL
La Curva giradora de la Vida
lo arrancó de la Sombra ! . . . .
Le hundió en la Tierra la raíz obscura
¡ y por el tronco lo elevó hacia el Cielo ! . . . .
Y se fué tan hondo la raíz . . .
tan hondo . . .
movida
])or las manos giradas de la Vida
i que se hundió hasta la Muerte ! . . , .
Chupó el Silencio
y lo corrió la Vida
por las curvas del tronco y de las ramas ! . . . .
.... Le recortó las hojas
como manos que reciben la limosna del Sol ! . . .
¡ Y le subió el Silencio ¡ . . . .
¡ Le abrió en flor el Silencio ! . . . .
16
El Alma ... la Belleza . . .
] Dios mismo !... consciente y trabajando en la
¡Sombra
por las ondas viajantes de la Vida ! . . .
Le recortó las flores
suavemente ....
Y le amasó en los frutos
con sus manos que giran,
El Alma ... la Belleza ... el Süeneio ....
¡ que guardó en la semilla !
•. 4
El Arbol
es la Sombra levantada
y movida
por la Cun’^a viajera de la Vida ! . .
El punto de partida
del Gran Viaje
hacia Dios !
17
EL JAZMIN
Al pasar por la Vida corté un jazmín
con estos dedos míos,
movidos todavía por la maldad antigua ! .
¡ Y el jazmín en mis manos
se volvió lucecita dolorosa
que me llegó hasta el Alma . . .
por un camino nuevo alargado en mi Sombra !
¡ Y temblé ! . . .
A mi lado
se deslizaba un río sombrío . . .
que corría hacia Dios ! . . .
Y arrojé el jazmincito a sus aguas ! . . .
j Lo llevó ! . . .
j Lo llevó la corriente sombría ! . . .
¡ Si le contara a Dios
el dolor de mis manos
movidas todavía por la maldad antigua ! .
18
DESPACIO Y CON DULZÜEA...
Enlapalmademimanoeché las migas de mi pan
y, despacio . . .
despacio y con dulzura . . .
la extendí hacia la sombra tembladora
y ^uave . . .
¡ suave y tembladora
del pájaro en la rama ! . . .
Y la Curva . . .
en los ojos y en las alas . . .
voló
¡ nerviosa y asustada de mi sombra ! . . .
Quedó sólo el latido de la rama . . .
y el temblor de mi mano desmayada ! . . .
19
MI CORAZON
Arrojé en llama viva mi corazón
en el mar de la Noche
para que se apagara en las ondas obscura^s
de mi Madi*e
Para que se diluyera en las aguas tranquilas
de la Noche , . .
¡ y me ahorrara
la quemadura tremenda de su llama ! . . .
i
Lo volví todo en sombras a mi pecho
y sentí el bálsamo frío de la Muerte ! . . .
Pero
cuando instintivamente alcé los ojos
a la bóveda n^ra ...
¡ una estrella, Dorando, me miraba
y me herían sus ojos como flechas ! . . .
20
LA GOTA DE AGUA
¡ La Curva
le recortó los Vértices helados ! . . .
Los Vértices
desde donde se escurren las Aristas
Eectas de Muerte y de Esperanza ! . . .
¡ Y la abrazó temblándola ! . . .
Yo la vi
desprenderse del Mar
y caer en la playa,
trémula,
bajo la Mano de la Maga ! . . .
— ¿ Cómo
si ella no vive ? . . .
. . Si no gira en Dolor I . . .
¿ qué milagroso impulso el de la Curva
abrazarse a la gota de Agua ? . . .
21
— El Mar
despierta mi Alma
con no sé qité secretos caminos dolorosos . .
¡ Un espejo que vive entre sus olas,
puede, temblando, reflejar mis ojos ! . . .
La gota de Agua sufre, desde lejos . . .
y hoy la siento
resbalarse doliente por mi rostro ! . . .
22
LA ALEGEIA DEL PAJAEO
El sol se ha derramado
en un mar de luz viva en el espacio ! . . .
Ondea en suaves ondas luminosas . . .
¡ Eeverbera en el aire ! . . .
El pájaro quiere bañarse en ese mar tan puro
volcado en su palacio ! . . .
En la puerta del nido está mirando
cómo las aguas impalpables, brülan
con un fulgor extraño ! . . .
Y la Curva . . .
en sus ojos,
] finge los locos círculos del entusiasmo ! . . .
¡ Y le tiemblan las alas de alegría ! . . .
¡ Y le crispa los nervios la promesa del sol ! . . .
23
¡ Y TTiela ! . . .
] Gira la diclA, . . .
¡ Gira la dicha en sus alas ! . . .
¡ Gira la dicha . . .
Y se hunde . . .
ebrio de luz en las aguas ! . . .
Cuando llegue en la^ oche el Ensueño enlutado. . .
las sombras
le plegarán las alas
¡ trémulas todavía de aquel raro fulgor ! . . .
24
NOCHE TEAGICA
Anoche
estuve en el Cielo Negro ! . . .
El que mira en la Sombra
pudo verme
empapada de miedo ! . . .
En la noche de mi cuarto
— en la Noche, recortada por el Hombre —
yo era un Alma
no más . . .
De pronto
hubo un lamento prolongado y tristísimo ! . . .
¡ Era la voz del Viento ! . . .
¡ El Aire me llamaba ! . . .
El Viento
ondulaba en la Sombra su lamento
para llegar a mí
y pedirme la Palabra de Dios !
¡ El Viento ! . . .
El vagabundo de la Noche. . .
¡ El de la trágica libertad ! . . .
¡ El rebelde a la Forma:
a la Caja Poliédrica de la Inmovilidad,
y a la Curva . . .
la hija prodigiosa
del Movimiento mágico engendrador de Vida !...
¡ El Viento ! . . .
¡ Fuerza ! ¡ Capricho ! . . . ¡ Voluntad ! . . . Deseo
supremo de ser alas . . . no más ! . . .
¡ Gigante, poderoso, tremendo ! . . .
¡ Triunfante
más que todas las sombras
apretadas delineas en cárcel dolorosa del Alma !.
¡ El Viento ! . . .
El de la trágica libertad . . .
26
\ Inmenso
hasta caber en él un pensamiento
gráii^e-^mo el Espacio ! . . .
¡ El Viento
sintió a Dios en la Noche ! . . .
. , .quiso apretar el Sentimiento extraño
que lo temblaba de dolor . . .
¡ conseguirlo en Idea
y comprender a Dios ! . . .
; Y no pudo ! . . .
j Ay, no pudo ! . . .
j No pudo ! . . .
Entonces
el sin forma . . .
el absoluto ciego . . .
el sin cerebro . . .
] dijo en la fuerza el Pensamiento
grande como el Espacio ! . . .
y lo envió en lamento a pedirle a mi Sombra
la Palabra Divina ! . . .
j Encontró el Pensamiento
y lo dijo en la fuerza ! . . .
27
¡ Y asifué su plegaria, terrible
en la Noche ! . . .
. . . ¡ Desesperada ! . . .
¡ Furiosa ! . . . ¡ Sollozante
contra las cosas de Dios y de los Hombres ! . . .
Venía desde lejos . . . ¡sacudiendo los Arboles!...
¡ Llamando
en los senderos del Mundo ! . . .
Y su canto doliente
me recordó mi límite de Sombra . . .
y me envolvió en su voz ! . . .
¡ Luego vino la Lluvia ! . . .
¡ Como empujada por las manos del Viento ! . . .
¡ Como si el triste le dijera temblando:
« ¡ Boguemos a esta Sombra
que nos dé la Palabra que queremos ! » . . .
. . .¡ Y me rogó la Lluvia ! . . .
28
j Desesperado llanto de las Nubes ! . . . ^
. . .j Incontenida fuente de dolor en la carne
del Cielo ! . . .
j Caía, enloquecida ! . . .
¡ Ella, a veces tan mansa ! . . .
] Llamaban
llamaban sin descanso sus millares de lágrimas !..
j Ay el triste lamento de la Lluvia y el Viento
envolviendo mi Sombra ! . . .
i Yo temblé por el Viento
y temblé por la Lluvia ! . . .
Fuimos tres Almas juntas
para llorar a Djos ! . . .
Un momento, no más,
estuvimos así,
porque luego,
por el lado de la ventana . . .
me miraj’on,
me tragaron muchas pupilas rectas
brillantes de luz fatídica ! . . . 29
Me miraron
pupilas horizontales y pupilas verticales
fascinadoras de luz extraña ! . . .
¡ Y yo me hundí por ellas
hasta la retina negrísima del Cielo ! . . .
El que mira en la Sombra
pudo verme,
que sus ojos, son espejos de mi Sombra !
Yo, la hija de su Voz y de su Llanto . . .
¡ yo temblaba del misterio de mi origen . . .
¡ yo temblaba del origen de mi Mal ! . . .
Y entre el grito de la queja de la Noche ...
. . .Entre el ruido sostenido de los truenos ... .
¡ Cataratas de estruendo entre el Viento y la
Lluvia 1 . . .
¡ Derrumbamiento
prolongado y tremendo
de los gigantes pétreos que se mueren
rugiendo ! . . .
. . .¡ Martillazos del Miedo ! . . .
Sonidos infernales que envuelven
con sus ondas crueles . . .
.30
AUá . . .
en el fondo de los ojos de la Sombra . . .
¡ voz, y llanto, y miradas,
y brazos de lá Noche
sacudían mi Sombra ! . . .
¡ Me rogaban ! . . .
¡ Me pedían la Palabra de Dios ! . . .
Yo, su hija...
su límite en la hora presente . . .
Bendecida,
transformada en cerebro actuante
por la danza serena de la Curva . . .
¡ yo,
tenía que hablar de Dios ! . . .
¡ Y no pude ! . . .
¡ Ay, no supe ! . . . ¡no supe ! . . .
¡ Lo sentía ! . . .
¡ Lo sentía ! . . .
¡ Lo sentía pero en vano pedía a mi Sombra
un pensamiento concreto . . ,
una síntesis razonada . . .
aceptada sin dudas!...
81
j Mi voz sin palabras . . .
empujada solo por el Alma . . .
tuvo la vaguedad del Viento en la Noche
¡ Y lloré ! . . .
¡ Lloré el llanto más triste de mi Sombra
LA TAEDE
La Tarde,
en el Occidente,
detuvo su carroza de Ensueño ! . . .
De pie eri el horizonte,
invisible, divina, misteriosa . . .
la dulce diosa extiende hacia la Tierra
sus manos de silencio ... Y con lento ademán
va recogiendo suave . . . suavemente . . .
los siete velos de la Luz ! . . .
La Tierra sufre y sonríe
cuando le arrancan el color . . .
Calla, y ora en los árboles . . .
mientras los pájaros
con gorjeos de vidrio tristes y dulces
cantan el Angelus.
Va subiendo en las cosas gris el Silencio . . .
Todo mira a Occidente,
donde la Tarde lleva
siete dulces mentiras de la Ilusión ! . . .
33
; TU I . . .
¡ Ven tú, el que sufre el Amor ! . . .
Yo no puedo arrancarme de este río trágico y
emerger,
intangible, de sus aguas pesadas y mortales ! . . .
Por eso te llamo ...
¡ Deja que abrigue mi Sombra temblorosa bajo
el ala inmóvil y sufridora de tu Sombra ! . . .
¡ Deja que busque dulce y misteriosamente el
amparo de tu tristeza para mis ojos, asustados
de tu misma Tiiiiebla ! . . .
¡ Deja que llore mi llanto sobre tus
manos, trémulas del miedo de tocarme ! . . .
¡ Tú, el empapado de Alma ! . . .
Tú, el que me busca y me huye ! . . .
¡ Tú, el que teme encontrarme porque se palpa
la Carne tremenda ! . . .
¡ Tú, el que teme encontrarme porque sabe que,
.34
al Degar, sólo verá a la Sombra hermana tocada
apenas de luz en los ojos tristísimos ! . . .
j Tú, el que teme encontrarme porque sabe la
angustiosa tragedia de las Sombras, tembladas
por el Movimiento Primero, y Creador, y Mor-
tal, que sienten el relámpago divino de las Al-
mas, — como un cuchillo vivo de Dios — es-
tremecidas del horror a la Noche ! . . .
Ven, ayudemos a Dios . . .
. . .Y en el hijo celeste,
él, tú, yo, empapados de sol . . .
¡ creceremos ! . . .
Después . . .
ay, después volveremos a Dios ! . . .
35
EL EEFLEJO
i Qué hacen
en la intimidad del Rubí
los colores de ese rayo de luz ? . . .
Vienen acaso,
a contarle desde el Sol
la victoria del Alma en la Tiniebla lejana ? . .
¿ O los trae el Amor ? . . .
¿Y por qué,
por qué en él la Materia se cerró para el rojo
Lo veo,
pegado a la pared enemiga . . .
¡ Llama ! . . .
¡ llora ! . . .
¡ se desdobla en lágrimas ! . . .
Y no se irá, nunca más, de allí ! . . .
¡ quedará para siempre abrazado al Rubí ! . .
36
Asi
yo en tu intimidad, Amado mío ! . . .
Tu Sombra
absorbe todos los colores de mi rayo de luz . . .
Vengo a contarte, desde lejos . . .
la Victoria de Dios ! . . .
Tu Sonrtíra absorbe todos mis colores . . .
mas no Aquel . . . Inefable y Lejano ! . . .
¡No lo absorbe!...
¡ No lo puede absorber ! . . .
¡ Y se abraza a tu Sombra como el rojo al Eubí !..
Y detiene tus manos . . .
se refleja en tus ojos . . .
¡ y se apaga en él tu voz ! . . .
Cuando te amo con mi Amor Divino
tú reflejas
mi Lej,ano Color ! . . .
Cómo sufro
cuando quiero entrar en tí
enviada de Dios ! . . .
37
Como el rojo en él Eubí,
mi Lejano Color
¡ llama ! . . .
¡ llora ! . . .
¡ se desdobla en lágrimas ! .
¡ Y se abraza a tu Sombra !
TEANSITO
] Alegría^ ! ¡ Alegría ! ¡ Alegría ! . . .
Sobre el%la palpitante
del corazón agonizante,
— pajarito que vuelve a la Noche,
tibio nido distante —
j me levanto radiante ! . . .
j Alegría ! . . .
La tremenda agonía
de la Sombra
j ay, pesada, hacia abajo,
distrajo
al carcelero de mis alas ! . . .
¡ Alegríá ! . . .
Me corrí por la agonía
de la Carne,
y ya estoy, casi libre,
toda bañada por la Luz del Día ! . . .
¡ Alegría ! ¡ Alegría ! j Alegría ! . . .
Y, aunque me afirmo en la Sombra
todavía . . .
¡ ya levanto las alas
hacia Tí,
Patria mía ! . . .
¡ Alegría ! . . .
Bajo mis pies luminosos *
siento la danza sombría
de la Curva . . .
Cada vez más pausada . . .
Cada vez más opaca . . .
Cada vez más callada . . .
¡ Cada vez más fría ! . . .
¡ Alegría ! ¡ Alegría ! ¡ Alegría ! . . .
Que, aunque me afirmo en la Sombra
todavía . . .
siento cómo me estiro
en el ímpetu del vuelo
cuando la Carne se hunde
en la agonía ! . . .
¡ Alegría ! . . .
Cuando toque con mis pies
40
los labios de la boca fría . . .
. . .Cuando la Sombra ya duerma .
¡ Alegría ! ¡ Alegría ! ¡ Alegría !
la de mis alas ligeras
embriagadas en el Día ! . . .
NACIMIENTO
A mi Madre.
Dios mío,
esta dulce luz del día
cómo apaga mis ojos
que ya no pueden verte ! . . .
Y esta Sombra,
cómo sonríe . . .
mientras la luz del día
¡ tiende los velos negros a mi mirada ! . .
¡ Es tan dulce esta luz
para estos párpados nuevos ! . . .
Tu Eecuerdo, en este día,
sólo es una Noche
que yo apresé con mis ojos cerrados . . .
¡ Deja que yo resbale a tu Eecuerdo
como una gota de tu Océano ! . . .
42
Y estos ojos de barro
donde la luz del día
apagó mis pupilas
¿ para qué lado mirarán ? . . .
Apenas si recuerdo haber estado
en este o . .
tuyo, Dios mío ! . . .
¿Y estas manos cerradas
que no tienen voluntad para ahuyentar
estas sombras tremendas que se acercan ro-
deándome y me separan , . .
. , .y me separan de tu Luz ! . . .
. . .Estas manos de tierra . . .
i alcanzarán . . .
la estrella t . . .
Los pies no pesan mucho
todavía . . .
pero siento
que el amor de la Tierra
áitrae a su barro.
¡ Apenas si recuerdo haber estado
en este Lado
tuyo, Dios mío ! . . .
Yo no lo sé decir con esta boca nueva
pero ya reconozco
esta suave mirada que desciende a buscarme . . »
Y hay fulgores del día que yo he visto . . .
y me llega
un perfume de flores conocidas ! . . .
Jugaré con esas Almas
a encontrarnos, bajo tu Recuerdo.
¡ Será dulce ! . . .
44
EL ALMA
Es en vano que me busque en la Sombra.
No me eijguentro.
No me entiendo en la Sombra.
Mi mirada se desvía . . .
Se curva . . .
í Se cierra en la Eueda sombría de esta Vida ! . . .
Y es toda mi Verdad
un luminoso círculo
nostálgico . . .
] Dolida Claridad que llora en el Pecado ! . . .
Que me ahuyenta la Noche sin que me sepa en
«lia . . .
í Y en donde gira la Palabra de Dios
sin hallar el Oído ! . . .
i5
AVE PEEDIDA
¡ Patria mía perdida por cuánto tiempo l. . ,
\ En este Cielo tan negro yo soy un Ave
sin rumbo ! . . .
¿Dónde está el Nido perdido
de tu Mano,
Dios querido ! . . . ¡ Mío, ay, mío ! . . .
.. .¡En este Cielo tan negro siento, siento frío,
mucho frío ! . . .
La Sombra me dijo:
« ¡ Alma ! . . .
Toma mi temblor azul
y hazte dos alas con él ! . . .
. . .Yo nada puedo ofrecerte,
Alma,
que no esté herido de muerte ! » . . .
¡ Pobre esta Sombra,
46
Dios mío ! . . .
Me dió dos alas mortales para llegar a tu Nido . .
¡ y nn Cielo negro y muy frío
con las fatales
distancias, donde me olvido ! . . .
¡ Patria mía perdida por cuánto tiempo ! . . .
¡ En est%Cielo tan negro yo soy un Ave
sin rumbo ! . . .
47
HACIA EL PUESTO DE LUZ
¡ Tierra ! . . .
Buque Negro de Dios
que navegas por el Mar del Espacio ! . . .
Viajas
enredado en el Laberinto de las Curvas
Misteriosas . . .
Viajas
girado bajo la Mano de la Línea Infinita
y Milagrosa ! . . .
¡ Viajas
por el Camino del Amor y el Dolor
sin Angulos
donde encontrar un Descanso
Negro de Sombra . . .
Eubio de Sol . . .
48
Pero el último viajero que lleva»
— el Hombre —
es hijo de tu Madera.
Fué arrancado de tí
por el Milagro Circular y Lejano . . .
Ascendente y Eterno ! . . .
Y te grita,
cerca ya del Gran Puerto de Luz
que divisa:
¡ Madre ! . . .
j Marcha, recto, hacia Dios,
el Camino Doliente de la Curva ! . . .
¡ Oh Buque Peregrino
del Espacio ! . . .
¡ Yo llevo tu Destino
hacia el Puerto de Luz ! . . .
49
EL VOLCAN
D ios
hakado en un mástil del Gran Buque Viajero . .
j la Bandera del Fuego ! . . .
6o
EL PAJAEO
El camino acostado
y cruzado de huellas . . .
y poblado
de callados y quietos terrones.
De pronto,
se va la mirada, entre los terrones,
a una sombra temblada y pequeña ! . . .
¡ Un pájaro ! . . .
Un terroncito saltarín,
movido
y suavizado en los dedos girados de la Vida ! . .
¡ Y con dos alas
que recortó la Curva en un ímpetu extraño ! . . .
¡ Terroncito del Camino que empezaste a su-
frir ! . . .
Saltarín . . . Saltarín . . . Saltarín . . .
. . .¡ Volador ! . . . 6i
LA MAEIPOSA BLANCA
La Noche . . .
La Gran Sombra . . .
De pronto,
un impulso suavísimo en lo hondo,
que hace temblar un círcido . . .otro círculo .
Y sube ... y sube por la Noche opaca . . .
y sube, estremeciendo círculos.
¡ Hasta la luz . . .
para volar con dos alitas blancas ! . . .
EL PICA-FLOE
¡ Su trémula presencia
palpitó una sorpresa
en el aire ! . . .
. . .Giraba. . .
el azulado molinito verde de sus alas,
mientras hundía el pico
. . .obscuro de misterio . . .
entre la flor rosada.
¡ Y era el temblor del júbilo
de la Sombra . . .
y el frenesí del vuelo ! . . .
. . .¡ Hasta sentirse flor del aire y del día
traspasada de luz y de alegría ! . . .
( Y una tristeza fina y disimulada
alargada
en el piquito obscuro de misterio . . .
53
como una extraña herida
en la fiesta del vuelo ! . . .)
#•••••••
¡ Pero la trémula curva de sus alas
logró el más fino círculo de la vida ! . . .
54
POE EL AIEE...
ün puntito de Sombra
viene cruzando el aire . . .
Lo denuncian
dos alitas brillantes
denunciadas por la luz . . .
4 Sigue ! . . .
4 Sigue puntito de Belleza ! . . .
que aunque nadie te mira ni te canta,
tú también formas parte de la Iglesia ! . . .
EL BICHITO DE LUZ
U n foqtiito de luz que por el aire
brilla y se apaga . . .
Lamparita que llevau en la Noche
dos alitas tembladas.
¡ Montoncito de Sombra,
y pedacito de Alma ! . . .
Va buscando el Camino . . .
¡ Como mi Sombra . . .
Como mi Alma ! . . .
SANTA TIEEBA
. . El Arco Iris eii la seda celeste del Cielo
Santa Tienda, ya tienes aureola.
¡ Santa Tierra !
¡ Santa Tierra ! . . .
¡ Tú que sufres tantas manos circulares
giradoras y tremendas ! . . .
que dividen
que dividen
¡ que dividen tu doliente Corazón ! . . .
¡ Que brinque el corderito alegremente ! . .
¡ Que se empine en el éxtasis tu árbol ! . .
¡ Que se alboroce en trinos
la inocencia dulcísima del pájaro ! . . .
¡ Que se alegre tu mar de eternas olas !
Y yo también me alegre . . .
Santa Tierra, pues ya tienes aureola ! . .
EL MISTEEIO DE LA HORTENSIA
I Quién me mira,
Dios mío,
a través de los pétalos sonrosados o lilas
de la Hortensia t
Siempre,
siempre que esta dulce flor
aparece a mis ojos,
hay un estremecimiento en mi Alma
y hasta mi corazón,
tiembla suavemente por un recuerdo que des-
conoce. —
] Siempre . . .
siempre que esta dulce flor
aparece a mis ojos,
hay una inquietud sobrehumana en mi ser
donde vaga una dulzura infinita de otro mundo.. .
perdida en los círculos tristes de este cielo tan
negro de mi Sombra ! . . .
i Quién me mira
Dios mío, 59
a través de los pétalos sonrosados o lilas
de la Hortensia ? . . .
. . .Es suave
el camino del pétalo para el viaje divino,
y me trae,
sin duda,
un cariño ! . . .
. . Ninguna flor ! . . .
. . Ninguna flor ! . . .
¡ Sólo la Hortensia ! . . .
¡ Sólo la Hortensia
con su dulce presencia temblorosa
me trae la visita de un Alma misteriosa
que recibe, temblando, el corazón ! . . .
. . .Hay un contacto divino . . .
. . .Brilla un recuerdo inefable . . .
¡ que se apaga, tristemente,
en las ondas que lo llevan a la palabra
y la voz ! . . .
. . .] Pero qué dulce misterio . . .
y qué acontecimiento tan celeste y tan serio
para mi Alma,
mi Dios ! . . .
60
LA VIDA Y LA MUERTE
La Sombra es Una en Dios.
La luz
nos recorta en egoísmo amargo
y nos aleja dolorosamente . . .
¡ La herida de la Vida
es el Sacrificio de la Sombra
<iue se deshace en Caminos ! . . .
^ Hacia Dios ! . . .
Y el Mal
es el Supremo Sacrificio ! . . .
Y el Bien
es el Nostálgico Dolor
del Alma . . .
5 y el Fuego Redentor ! . . .
61
Y la Muerte . . .
¡ Profundísima,
la Obscuridad nos llama con su Voz Negra
hasta hacernos caer en su Abismo !
Y allí nos encontramos
de nuevo . . .
No hay una luz en sus honduras
que nos turbe el recuerdo de nuestro amor
lejano ! . . .
Allí nos confundimos
porque allí nos amamos
sin forma . . ,
Se diluyen las líneas . . .
y se borran los límites . . ,
¡ La Muerte
es la Mano en que Dios nos tenía ! . . .
¡ Y este resurgir de Caminos
heridos de una Vida mejor ! . . .
¡ Y este Claro-Obscuro en el Tiempo ! . . .
¡ Hasta que la Sombra sea
sólo Una Luz
en Dios ! . . .
G2
LA DAfíZA DE LA NOCHE
La anunciaron dos ojos tristes . . .
Dos ojos violetas y profundos . . .
Dos ojos sufrientes,
desgarrados.
Y fué toda obscura,
toda de Sombra . . .
toda de tiniebla compacta, en el Espacio.
Lenta,
lentamente giró sobre sí misma
y se envolvió en sus brazos
sin forma . . .
recogiendo sobre su cuerpo sin límites
su manto sin orillas —
Nadie veía sus pies bajo los pliegues infinitos . • .
y se apoyaba sobre los ojos asombrados
63
y hondos
del Hombre.
Giraba lentamente . . .
Ni se veía casi,
ni se veía . . .
ni se veía el movimiento curvado
extrañamente . . .
fríamente . . .
. . .al compás de una Música
que estaba más allá del Silencio . . .
Sólo ella . . .
Sólo ella la oía . . .
Sólo ella . . .
¡ Tan poco hacía
que salía de Dios ! . . .
. . .¡ Dulcemente embriagada en la incons-
ciencia ! . . .
...Toda silencio...
. . .Tan serena . . .
tan serena, danzaba,
que se diría movida suavemente por la divina
Música . . .
64
Involuntariamente abandonada a aquel Eitmo
•que la giraba . .
;j lagirabahaciael Círculo enorme de la Vida ! . . .
Toda obscura . . .
Toda de Sombra . . .
Toda de tiniebla compacta, en el Espacio ! . . .
Pero
■en la Noche, venía el Alma con su destino . . .
j Ay su místico trabajo ! . . .
y el Alma le abrió pupilas a la Noche
para mirar el Espacio ! . . .
Y su inquietud fué una estrella
■en la Sombra ! . . .
4 Y otra estrella ! . . . ¡Y otra ! . . . ¡Y otra ! . . .
j Y más estrellas ! . . .
Hasta mirar por un número infinito de es-
trellas ! .
¡ Ay el Alma ! . . .
¡ Ay el Alma de la Noche cómo mira ! . . .
¡ Cómo llora ! . . .
j Cómo tiembla!...
65
¡ Cómo tiembla en las pupilas luminosas ! . . ^
¡ Cómo tiembla ! . . .
¡ Cómo tiembla ! . . .
¡ Cuántas pupilas de luz con sus lágrimas eter-
nas ! . . .
En el cuerpo tenebroso de la Noche,
mientras danzan . . .
mientras danzan . . .
¡ mientras danzan cómo rezan ! . . .
Armonía misteriosa
de la danza dolorosa
de la Noche . . .
La Sombra se va de Dios
tan confiada,
tan serena . . .
¡ El Alma,
llora la pena de su nostalgia ! . . .
. . . ¡ Y esa lágrima en la Sombra ! . . .
¡ Ay la danza dolorosa
de la Noche,
la armonía misteriosa de la danza ! . . .
. . .¡ Y la Música lejana ! . . .
•j Un momento supremo ! . . .
Al compás de algún ritmo doloroso
— ¡ ay la necesidad tremenda del momento ! . . —
. . .la ísToche abrió los brazos lentamente . . .
. . .Los pliegues infinitos de la Sombra
se estremecieron . . .
La frente sin forma de la Noche
tuvo en la danza una curva inmóvil . . .
Encima,
se agruparon las estrellas en un cielo lejano
í Ay el ritmo doloroso
de la danza ! . . .
j El momento necesario y misterioso ! . . .
Se desplazó el silencio . . .
Sobre los ojos del Hombre,
confusamente, cayeron
los círculos desprendidos de los pliegues infinitos
de, la Noche . . .
67
¡ Vertiginosa danza de los círculos ! . . .
¡ El silencio no es más ! . . .
¡ El silencio estaba henchido de ruidos ! . . .
¡ El silencio de la Sombra estaba henchido de
ruidos ! . . .
¡ Los círculos caen sobre los ojos del Hombre^^
en confusión tremenda ! . . .
¡ Cada círculo grita ! . . .
¡ Cada círculo tiembla ! , . .
¡ Cada círculo gime ! . . .
¡ Cada círculo canta ! . . .
¡ Cada círculo ríe, ríe, ríe . . .
con la asombrosa alegría
de su día ! . . .
La iSToche se deshizo en la danza inaudita...
El Mal tuvo conciencia en los círculos trágicos . . .
Sus gritos apagaron la Música divina . . .
¡ Y hay círculos que rugen con furores tremendos
y círculos que tiemblan de dulzura infinita !
¡ Vertiginosa danza de los círculos
sobre los ojos del Hombre ! . . .
68
La Música no se oye . . .
^ Ay el Alma ! . . .
j Ay el Alma dolorosa de la Noche ! . . .
Por las pupilas de luz . . .
4 cómo mira ! . . .
4 cómo llora ! . . .
4 cómo tiembla sobre los ojos del Hombre ! . .
El Hombre tiene miedo y sufre . . .
Oierra los ojos . . .
¡ Las visiones vuelan ! . . .
El queda vacío . . . Sólo siente ahora
■que lastiman sus párpados
algunas formas desprendidas de la Noche
que no habían podido entrar a sus ojos . . .
. . .Esas formas se engendraron
■en un intervalo de la Música . . .
4 ay la ausencia de Dios ! . . .
Se detuvo en los vértices la danza
pero, en la distancia recta de las aristas
ae acostó la esperanza.
69
Esas formas negras y obstinadas
se resignaron
¡ y cayeron a los jjies del Hombre ! . . .
lia Sombra hierve de raidos . . .
. . .La Música no se oye . . .
. . .Un silencio imprevisto,
al compás de algún ritmo misterioso
y profundo,
de Dios ! . . .
Un extraño temblor
de la Noche,
en una forma nueva . . .
donde giran, sufrientes, los círculos primeros
El Hombre abrió los ojos,
y he aquí que vió su propia imagen . . .
¡ He aquí que vió cómo danzaba su propia ima-
gen sobre el asombro de sus pupilas hondas ! —
Sólo un murmullo vago
del Mal . . .
70
Sólo un eco que suena doloroso
en el Alma del Hombre,
j Ay ! . . .
Pero la Música no se oye
todavía
He aquí la Conciencia de la Noche,
flor del Alma,
euyas raíces trabajan la tierra negra
He aquí la sensación del oído cerrado.
He aquí la sensación de la boca muda.
He aquí la sensación de vacío, en el cráneo.
He aquí el silencio nuevo de la Sombra . . .
¡ He aquí la angustia del silencio nuevo ! . . .
. . .Y el murmullo del Mal . . .
y el supremo dolor de los círculos finos
<iue aprietan el corazón ! . . .
^ Ay el 'dolor
•del Amor ! . . .
La danza no es serena . . .
71
Ay la nueva
voluntad ! . . .
¡ Ay el Alma ! . . .
¡ Ay el Alma dolorosa de la Noche,
¡ cómo tiembla ! . . .
¡ Cómo llora ! . . .
¡ Cómo mira por los dos ojos del Hombre !
¡ Ay el Alma ! . . .
¡ Ay el Alma dolorosa de la Noche ! . . .
¡ Cómo siente ! . . .
¡ Cómo siente ! . . .
¡ Cómo llora la nostalgia de su Patria Luminosa^
en esta Sombra del Hombre ! . . .
. . .¡ Y esa lágrima en la Sombra ! . . .
¡ Ay la danza dolorosa
de la Noche,
la armonía misteriosa de la danza ! . . .
. . .¡ Y la Música lejana ! . . .
¡ Ay el Hombre ! . . .
72
LA DISTANCIA
Yo he sentido ¡ Dios mío ! . . .
que se acorta la distancia en los Hombres ! .
La distancia tremenda que separa las Almas ! . . .
¡ La distancia de Sombra ! . . .
Allá en el horizonte
se limitan dos caminos enormes ! . . .
Son dos viajes extrañamente opuestos . . .
y la puerta circular y cerrada
es infranqueable.
Y yo he visto las Bocas, en la Tierra,
y he querido sentir hasta dónde
está hundida en las Bocas el Alma ! . . .
He querido seguir la distancia de piedra
¡ y la Muerte . . .
me ha indicado el camino imposible
de la InmoAÚlidad ! . . .
¡ Me ha mostrado los clavos de los vértices ! .
73
¡ Y he sentido el abismo de las Bocas ! . . .
Y yo he visto los Arboles
y he tenido piedad de los caminos de silencio
alargados en las ramas sombrías ! . . .
Y he mirado las Bestias
que se mueven y que andan
como si fueran libres . . .
¡ y he sentido terror
de la angustiosa soledad de las Bestias
donde se alarga la distancia de Sombra
en las curvas tremendas ! . . .
¡ Las Palabras
son los Hombres saliendo de ellos mismos ! . . .
¡ Franqueando la distancia ! . . .
Sin embargo ¡ Dios mío ! . . .
para hablarse los Hombres . . .
para que estén las Almas frente a frente . . .
¡ cuántos círculos negros atraviesan ! . . .
¡ qué camino tan largo,
y qué extrañas malezas
donde se enredan las palabras puras
que no llegan al Límite . . .
74
o las hieren las espinas del Mal
cayéndose en dolor
fuera del Límite !
( Como la luz lunar
que se enreda en la sombra de la Foche! . . . )
¡ Las Palabras
son las Almas franqueando la distancia ! . . .
Sin embargo ¡ Dios mío ! . . .
para hablarse los Hombres . . .
para acercarse en este Mundo inmenso . . .
¡ qué larga es la distancia
de la noche del Cuerpo ! . . .
¡ Qué círculos tremendos en la Sombra
para llegar al círculo del Límite ! . . .
¡ Qué cosas
luminosas y dulces
se dirían los Hombres
si no mediara la distancia negra ! . , .
¡ Qué Sociedad tan pura que no alcanzo . . .
si los círculos malos de la Sombra
no arrastraran las voces en su danza ! . . .
Pero las luces que se curvan . . .
Pero las voces que se cierran . . .
¡ Pero los cantos que se ahogan ! . . .
tejen mallas de alburas en la Sombra ! . . .
( Como las estrellas
en la lejana Obscuridad ! . . . )
Tú ya sientes ¡ Dios mío ! . . . aunque los labios
callen . . .
¡ cómo sufren las Sombras por el Amor que
niegan ! . . .
¡ Cómo tiemblan los Hombres de Belleza y
Verdad ! . . .
76
LOS mííos
¡ Qué cerquita de Dios están los niños ! . . .
La Sombra, en ellos está tan transparente,
que casi,
¡ casi se les distingue el Alma como un lirio ! .
I Quién se atreve a tocarlos
si las manos no tiemblan de cariño
y dulzura ? . . .
¡ Cómo se aclara en ellos el Misterio ! . . .
¡ Ah qué blanco se vuelve
y qué bello ! . . . ¡Y qué fácil
si el Alma se nos sale por los ojos al verlos ! .
! Qué fácil y qué blanco su Misterio ! . . .
¿ Quién se atreve a tocarlos
si las manos no tiemblan de cariño
y dulzura ? . . .
77
¡ Qué cerquita de Dios están los niños
y qué blanca su Sombra ! . , .
Inocencia de flores . . .
j Fueron flores ! . . .
Alegría de pájaros,
¡ Fueron antes
la Sombra voladora
que se embriagó de Espacio ! . . .
Inteligencia en ellos
que no riegan las aguas del Abismo . . .
¡ Qué está sólo movida de recuerdos
del Alma ! . . .
¡ Y el Abismo
no los atrajo todavía
desde el oscuro pozo de la Carne ! . . .
¡ Qué cerquita de Dios están los niños
4 Quién se atreve a tocarlos
si las manos no tiemblan de cariño
y dulzura ? . . .
78
LA PLEGAEIA
DE LA SOMBEA AGONIZANTE
Alma mía
estoy triste hasta el frío . . .
Ya está cerca la arista de la Muerte
donde habré de acostarme.
¡ Tú, Alma mía,
no alejes de mí tu socorro ! . . .
Sin tu compañía en esa línea recta de la Noche,
en ese río inmóvil del Misterio . . .
¿ cómo desear a Dios % . . .
Es mi miedo, el dejarte.
Fuiste mi dulce amparo
desde mi nacimiento tenebroso.
] Moviste una conciencia en mi noche
levantando mi grito victorioso; « ¡ Yo soy ! » . . .
Después . . .
79
£lill ! • • •
¡ Después tú temblaste mi piedra hasta ser
lági’ima ! . . .
Tú temblaste mi piedra hasta ser lágrima ! . . .
. . Y he de volver al frío indiferente y ciego
¿ Y he de sufrir de nuevo aquel abismo
que me separará de tu contacto ? . . .
4 En qué aristas tremendas me dormiré in-
consciente ? . . .
4 En qué vértices negros
esperaré en la Muerte el aletazo nuevo
de la Curva . . .
y luego
en qué círculo extraño
empezaré a girar hacia la Vida
. . .ayudada del Mal . , .
sufriendo
el ti emendo sacrificio del Mal ? . . .
( Dios lo bendiga
empero.
¡ Dios bendiga a ese Mal que sufriré de nuevo
para sentirte,
Alma mía ! . . .
80
cuando otra vez en esta noche mía
tú le quemes los ojos a la obscura Serpiente,
para que mire a Dios por otros ojos más finos . . .
por otros ojos más transparentes y más tristes
que los que tengo ahora ! . . . )
Todo lo creo ...
todo lo presiento . . .
i pero siento un dolor tan enorme al dejarte 1 . . .
Oh qué ausencia terrible
me espera,
qué suprema tristeza se apodera
de mí
y me desmaya toda hasta tocar la Nada!...
Ya está cerca la arista de la Muerte
donde habré de acostarme.
Sola
en esa línea recta de la Noche,
en ese río Inmóvil del Misterio . . .
¿ cómo desear a Dios f . . .
í Alma mía ! ¡ Alma mía ! ¡ Alma mía ! . . .
no alejes de mí tu socorro 1 . . .
8í
¡ Vendrá la tempestad primera
y habrá de sumergirme en lo más hondo
¡ Las aguas
ahogarán tu divino recuerdo ! . . ,
MIS MUERTOS
El Tiempo
mide la ausencia de mis Muertos.
Los Círculos del Tiempo
miden la ausencia de mis Muertos
en el girar de mis sentidos . . .
La forma de mis Muertos queridos
había entrado a mí por mis sentidos . . .
— la forma cambiante de mis Muertos
y la Conciencia amante de mi Sombra
se guardó las imágenes.
Pero lili Sombra gira,
cayéndose, en la Muerte
despacio . . .
y la imagen querida
de mis Muertos
se pierde . . .
se hunde con mi Sombra
83
en la Medida Circular del Tiempo ! . . .
¡ Sólo los ojos, casi ! . . .
¡ Ah ! . . . Cómo veo apenas los ojos que me
miran ! . . .
Hacen un esfuerzo enorme por alcanzarme ! . . .
¡ Como si pesaran demasiado los párpados
bajo los dedos de la Sombra ! . . .
¡ Como si estuvieran muy lejos
ya . . .
Tan lejos . . .
hundidos otra vez en la Noche ! . . .
Se perdieron
para mis sentidos
las formas aparentes de mis Muertos queridos.
Los Círculos del Tiempo
miden la ausencia de mis Muertos
en el girar de mis sentidos . . .
Y mi Sombra gira
cayéndose en la Muerte
despacio . . .
y la imagen de mis Muertos
84
se pierde ... .
se hunde con mi Sombra
en la Medida Circular del Tiempo ! . . .
¡ Hasta mi última apariencia ! . . .
Cuando mi Sombra caiga por completo en la
Muerte . . .
¡ purísima
alcanzaré a mis Muertos ! . . . .
S6
MUSICA DE 0T0:Ñ0
El tristísimo grito del benteveo
pinchó la tarde
y, suavemente . . .
se perdió en quien sabe qué onda compasiva
del aire.
El viento
se escondió entre los árboles.
Hubo una lluvia de hojas secas cayendo des-
pacito . . .
como nieve amarilla . . .
como nieve . . .
De pronto,
el viento tuvo un revoloteo trágico
en el frenesí de una extraña danza . . .
. . .a cuya música. . .
obedecieron los caballos de polvo del camino,
que
despertando de su sueño sin forma . . .
se levantaron
— alados y enloquecidos — ¡ y corrieron . . .
volaron hacia un « allá » misterioso ! . . .
Las hojas de los árboles
ya no cayeron
como antes
en lluvia plácida,
si no que, torturadas de pronto por la terrible
música
del viento,
ellas también danzaron furiosamente . . .
confusamente . . .
al compás del tremendo ritmo.
Temblando,
yo me miré las manos
para convencerme de que estaban todavía
prendidas a mis brazos . . .
Y que todavía . . .
87
nada tenía qne ver yo
con esa música extraña y esos fantasmas
bailarines.
En eso
sentí la risita burlona de las hojas secas
que se apretaban, mimosas, a la Tierra.
EN LA NOCHE
Como un arpa divina
yo puse mi Silencio entre la Noche.
Y en la vaga claridad misteriosa
de la Sombra más alta . . .
las Estrellas
lo pulsaron con luz.
¡ Y amaneció la Música del Mundo
en las cuerdas dormidas de mi Arpa ! . . .
La Música Sublime que subió de la Tierra,
— la Canción de las Sombras y las Almas —
se estremeció en mis cuerdas
y vibró en los caminos de la Noche
buscando a Dios ! . . .
( Yo tengo en mi Silencio
el « do-re-mi-fa‘Sol» . . .
de las aguas, los pájaros y el viento,
los árboles y el sol ! ... )
Y luego
¡ Una nota inefable y dolorosa ! . . .
¡ Mi Dios ! . . .
Las Estrellas
lloraron dulcemente sobre mi corazón.
90
DESTINO
La Sombra que me rodea
me ha comprendido tan mal,
que está triste . . . triste, triste,
a ¡ pues sólo quiero dejarla
y volar ! » . . .
Ignora que yo he venido
a quemarla.
¡ Ignora que está mi nido
en la luz que yo le arranque ! . . .
. . .Y que mi canto sufriente,
como una flor del estanque . . .
vino a arrojar la semilla
en el agua.
¡ Ignora que está mi Nido
en esa Flor del Estanque ! . . .
. . .¡ Ignora que ella es Dios mismo ! . . .
91